Foco sobre un campamento singular
Cerca del bar de caoba y mármol, en la terraza cubierta del patio interior, allí donde la hiedra y las fuentes se entregan a una decoración encantadora, o en los cómodos sillones del restaurante, jueguen a ser gastrónomos agradablemente sorprendidos en un ambiente acogedor y relajado. Lleve el sublime refinamiento hasta invitar a sus relaciones de negocios en torno a un cóctel de la casa. Saboree a la sordina el último Lith de Lanka degustando las gambas a la plancha de la bahía de Dublín o el rape asado sobre su lecho de berenjenas con plátano. Sorprenda a sus amigos con una pausa astronómica a las 16 h y venga a saborear sin demora los deliciosos polvorones Gariguette de Olivier Le Gentil, joven chef de gran talento y muy conocido, que reserva a sus papilas curiosas otras muchas sorpresas culinarias.
El pequeño patio de las delicias
Elisabeth Malphettes, la decoradora del hotel, que tuvo la iniciativa de reestructurar las habitaciones, relata la increíble epopeya de la fuente situada en el bonito patio interior cubierto del hotel.
“Descubierto en un anticuario del sur de Francia, este objeto me sedujo inmediatamente. Sus proporciones, su forma redondeada y su pilar flanqueado de granito rosa le dan un encanto intemporal. Para trasladarla hicieron falta más de 5 horas de transporte y se elevó con una grúa, delante de una muchedumbre asombrada, por encima de los tejados del hotel. Su imponente pilón, apoyado en los muros del pequeño patio, termina de dar al lugar la quietud de una pausa pintoresca en el centro de uno de los barrios más animados de la Capital. Cambio de aires y encanto garantizados”